Cómo transformar una camisa de mezclilla en una falda envolvente

Cómo transformar una camisa de mezclilla en una falda envolvente
Una de las cosas más lindas de coser es mirar una prenda vieja y verla con ojos nuevos. Esa camisa de mezclilla que tenés olvidada en el fondo del ropero, la que ya no usás pero tampoco tirás, puede convertirse en algo completamente distinto. Hoy quiero mostrarte cómo convertirla en una falda envolvente cómoda, versátil y con mucho estilo.

Este proyecto no requiere patrones complicados ni experiencia profesional. Lo más importante es tener ganas de crear y dejarse llevar por el proceso.
Lo que vas a necesitar:
– Una camisa de mezclilla (talle medio o grande, según el largo deseado)
– Tijeras de tela
– Alfileres
– Aguja e hilo (o máquina de coser si preferís)
– Cinta métrica
– Plancha
– Marcador para tela
Paso a paso:
Primero, planchá bien la camisa. Esto te va a permitir trabajar con mayor precisión, sobre todo al momento de cortar.
Retirá las mangas. Podés usar una tijera o descosedor, según lo que tengas más a mano. Después, abrí las costuras laterales y los hombros para separar completamente el frente de la espalda. Vas a trabajar con estas dos piezas por separado.
La parte delantera, donde están los botones, será la pieza central de tu falda. No solo es funcional, también le da carácter al diseño. Si los botones están flojos, aprovechá para reforzarlos desde ahora.
Usá la parte trasera de la camisa para completar el ancho de la falda. Cortá a lo ancho y uní los paneles necesarios hasta que consigas la medida deseada, según tu contorno de cadera más unos centímetros para que se cruce cómodamente.
Una vez que tengas el rectángulo completo que formará la falda, definí el largo. Podés hacerla corta, por encima de la rodilla, o larga si la camisa lo permite. Si querés un acabado prolijo, doblá el borde inferior dos veces hacia adentro y cosé con puntada recta o invisible, según tu preferencia.
Para cerrar la falda y ajustarla a tu cuerpo, necesitás tiras. Podés hacerlas con los puños o las mangas que cortaste al inicio. Cortá tiras largas de unos 4 a 5 cm de ancho, doblalas a lo largo, cosé y da vuelta. Luego, uní una al extremo izquierdo y otra al derecho del panel principal. También podés agregar una tercera tira interna para ajustar mejor y evitar que se abra.
Probala antes de dar las puntadas finales. Ajustá la ubicación de las tiras según cómo te quede más cómoda.
Consejos finales:
– Si tu camisa es demasiado corta, podés agregar un volado con otra tela reciclada.
– Para un toque más femenino, curvá el borde inferior en lugar de dejarlo recto.
– Si querés bolsillos, usá los que traía la camisa o creá nuevos con los retazos.
Este tipo de proyecto no solo es práctico, también tiene algo muy gratificante: ver cómo una prenda en desuso se convierte en algo nuevo que realmente vas a querer usar. Y lo mejor, hecho por vos.
Animate a probar. La costura casera no siempre tiene que ser perfecta. Lo más importante es que sea funcional y que te represente. Cada falda que hacemos con nuestras manos tiene más valor que cualquier prenda comprada. Y además, estás dando un paso más hacia una forma de vestir más consciente y creativa.
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